
George Brassens
1921-1981. Cantante francés. Los que conocéis mi blog sabéis que ante una disyuntiva tal mi respuesta es otra, la cual no me impide ser gregario con el escepticismo de este cantautor francés, que si hubiera visto como Madame Sarkozy versionaba sus canciones ya no habría albergado ninguna duda, dios no existe.
Es triste que haya personas, no demasiado lerdas, que sientan temor o reverencia con un objeto inventado y prefabricado por ellos mismos como es dios.
El negocio de la fe lo maquetó un judío medio griego con el bussines en la sangre llamado Saulo y un emperador romano, Constantino, parricida, genocida, uxoricida y con madre pasada de tripis, Santa Elena, que en un mal viaje le dio por buscar cachitos de la cruz en la que dicen que mataron al tal Jesús, carpintero sin trabajo, lástima de Leroy Merlin, y hasta la encontró, o eso se creyó ella, que a la tal cruz solo le faltaba el Made in China para ser más falsa.
Y ahí empezó todo, porque dioses falsos y hasta pejigüeros los ha habido siempre, pero el común tenía aún fresca la mente para no tomárselos en serio y no planificar su vida en torno a un Marduk que necesitaba niños a la parrilla para ser aplacado, o un Orfeo, cuyos sacrificios iniciativos lo eran todo menos sacrificios, menudas orgías, o incluso el serio Mitra, del que tanto copiaron los ceñudos cristianos, pedía que te bautizaran con la sangre de un toro recién degollado y después podías hacer de tu capa un sayo, si querías dar gusto al cuerpo según natura o contra natura o con una lubina de río, tanto le daba.
Pero los cristianos se inventaron a su dios coñazo, falso como un billete de dos dólares y lleno de prohibiciones, con la moralidad de una mujerzuela arrepentida y el prurito amargado de una solterona cuáquera.
Y hala a amargar al mundo y seguimos dándole, que si la virgen, fíjese usted se aparece en una higuera o en un zarzal y montamos un pequeño negocio, que la sangre judía de Saulo tira mucho, de botellitas de agua en forma de vírgenes con tapón corona. No, no creo que dios exagere, exagera y toca los huevos hasta el infinito los majaderos que olvidaron que es un invento y fingen creer en él, hay tanto que perder…
